UN BELLO DÍA SABADO.
Era un bello día sábado, cinco de la mañana, los nervios ya no dejaban dormir, -que falta, van los mazos, los humos, la pica pica-, son las siete y media, el jardín botánico nos espera; y es que, aunque no había mucho tráfico, parecía interminable el camino hacia el punto de reunión. A lo lejos se oye un estruendo y el agitar de las banderas, es la banda, la banda del zope, ha llegado la hora, las nueve y media, todos toman algo una bandera, una manta, un tambor, cualquier cosa que sea del color azul mar, más profundo que el cielo, de ese precioso cielo, que alumbraba como deparando algo tan esperado. La caravana se mueve, la gente sale a la calle, -quienes vienen- pregunta la gente, -hoy hay jugada en el estadio- se responden, los mecánicos dejan el chance, el albañil que construye edificios, aprovecha (aunque no son las doce) para salir y apreciar la caravana de la gente que añora ese gran sueño, la mayor. Ya podemos ver el coloso de la zona cinco, ese lugar en donde tantos han dejado hasta la vida, el corazón se acelera la hora se está aproximando, -que entro yo- pregunta alguien, -llévate las sombrillas-, -y yo entro las mantas-, y el factor “H” entra en juego. -Me costó uno entrar-, -a mi dos-, que se oigan los tambores, que en los vestidores oiga el equipo, que ya estamos aquí.
Pongan las mantas, preparen los humos, todos listos, -denle un rollito a cada persona mucha- -que se sienta el apoyo-. De pronto, todos están a la expectativa, allí viene el equipo, la gente se aloca al ver salir al equipo, un equipo que ya no cabe en primera, un equipo que esta para grandes cosas. Los jugadores levantan las manos, como cuando se pasa lista, listos para dejarlo todo en el campo, inicia el partido, en las gradas la banda no deja de apoyar, los niños cantores de Viena no son nada, cuando se oye: “Veni, veni, canta conmigo, que un amigo vas a encontrar” , y luego “Porque te quiero tanto te vine a ver, porque te quiero tanto te vine alentar, dale “U” tú eres mi pasión, te llevo dentro de mi corazón”, pero como no vas a estar dentro de mi corazón, si tu “Tricentenaria” me has dado tantas cosas.
En eso estamos, cuando a tan solo 21 minutos de iniciado el partido, Farfán, tú, que has luchado tanto por llevar a tu equipo a la mayor, desde atrás, has sido derribado dentro del área, y el árbitro sin pensarlo sanciona la falta, -agarren pica pica mucha, esta es la nuestra- el Alex se sube a la malla, -no te vayas a caer vos, agárrate- el Bodoque y el Piñata preparan los bombos, el Chivo y el Flaco los humos, Abraham agarra aire para sonar la trompeta, que llama a la batalla a nuestro querido equipo, Marleni, Fer y Dani, listos con la pica pica, Jorge y el Splinter con las bengalas, Piches y Melvin con los cohetillos, seguramente Lennon en la distancia se acerca a la radio para escuchar mejor, Johnny con la cámara lista para dejar suspendido en el tiempo ese momento, los barbudos listos con los redoblantes. Y con los nervios de acero, como tiene que ser, Hernán Torres toma el balón, lo posiciona, espera la señal del árbitro y todos vemos coma la red, logra detener el balón que ha traspasado la línea que separa la ilusión de la realidad y estamos arriba en el marcador.
Aunque todos sabíamos que estaba cerca, necesitamos asegurar el partido, -vamos San Carlos- se oye en la preferencia, en la cual el calor hacia que todos enardecieran sus corazones, brindando el apoyo a nuestro equipo, -faltan diez minutos mucha, ya está cerca- , -mira, mira, mira, Kamiani, Kamiani, Kamiani, Gooooooooooooooollllll-, no puedo describir con palabras dicha sensación, no sé que más escribir, mi equipo, mi universidad, la universidad del pueblo, de un pueblo que tiene tantos sufrimientos, luego de largos ocho años, estaba en el lugar de los consagrados, lugar al cual pertenece. Para el otro equipo que ya ni me acuerdo como se llama ahí les va. “Mira, Mira, tómale la foto, se va para su casa con el c… roto”
Ah, pero para recordar que no todo es fácil en esta linda vida, todavía sufrimos catorce minutos, como queriendo decir que tenemos que prepararnos, porque ahora, borrón y cuenta nueva. Que viva la U, que viva la banda, vamos mucha, a prepararnos para ese partido inaugural, en el cual apoyaremos sin descanso, como si fuera otra final, VAMOS SAN CARLOS.
Guatemala, 7 de junio del 2,009-.
Dedicatoria Especial en memoria de mi viejo, Félix Ochoa Maldonado (Superman)